
¿Se puede navegar un gran buque sin un capitán?, si hablamos de un velero, es posible, sin embargo, cuando de un barco de "gran calado" se trata, ya no resulta tan fácil, ya que se requiere de alguien que oriente los esfuerzos de la nave hacia un lugar en el mapa, es el líder que cual viejo lobo de mar, sabe la mejor ruta para sortear los mares. Por otro lado, es el timonel el que interpretando las instrucciones del capitán sortea las olas y vendavales a partir de pulso y mano firme, asi como pericia hacia el destino planeado.
Cuando se busca la implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad es de suma importancia contar el apoyo de la Direccion para la toma de decisiones, sin embargo, no basta con ésta bendición para llevar a feliz puerto el barco, hace falta también que a la persona a cargo del timón (en este caso el representante de la dirección) se le otorguen suficientes facultades para tomar decisiones estratégicas sin que para ello se caiga en el burocratismo y lentitud de tener que consultarlo todo con la Direccion. Lo que es más, debe ser una persona de suficiente confianza como para que la empresa crea casi ciegamente en sus decisiones en torno al Sistema de Calidad, lo cual no es tarea fácil ya que, como siempre, la mayoria de las decisiones que afectan al Sistema de Gestión de la Calidad, llevan implícitas en diversa magnitud la inversión de recursos. Es por lo anterior recomendable que, tanto el Director de la organizacion como el representante de la Dirección (capitán y timonel, respectivamente) antes de inicar el proyecto, hablen el mismo idioma en cuanto a la calidad y tengan igualmente claro el rumbo que marcarán en su carta de navegación. Se requiere que ambos tengan al menos los mismos conocimientos de lo que el SGC implica y gozar de una excelente comunicación, respaldo mutuo en sus decisiones y empatía, ésto, es sólo el principio...
Cuando se busca la implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad es de suma importancia contar el apoyo de la Direccion para la toma de decisiones, sin embargo, no basta con ésta bendición para llevar a feliz puerto el barco, hace falta también que a la persona a cargo del timón (en este caso el representante de la dirección) se le otorguen suficientes facultades para tomar decisiones estratégicas sin que para ello se caiga en el burocratismo y lentitud de tener que consultarlo todo con la Direccion. Lo que es más, debe ser una persona de suficiente confianza como para que la empresa crea casi ciegamente en sus decisiones en torno al Sistema de Calidad, lo cual no es tarea fácil ya que, como siempre, la mayoria de las decisiones que afectan al Sistema de Gestión de la Calidad, llevan implícitas en diversa magnitud la inversión de recursos. Es por lo anterior recomendable que, tanto el Director de la organizacion como el representante de la Dirección (capitán y timonel, respectivamente) antes de inicar el proyecto, hablen el mismo idioma en cuanto a la calidad y tengan igualmente claro el rumbo que marcarán en su carta de navegación. Se requiere que ambos tengan al menos los mismos conocimientos de lo que el SGC implica y gozar de una excelente comunicación, respaldo mutuo en sus decisiones y empatía, ésto, es sólo el principio...
Jaime Castro
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