
Cuando de calidad en el producto se habla es frecuente el nombrar atributos fácilmente palpables, perceptibles como lo pueden ser el color, el tamaño, la forma, la facilidad de uso, la cantidad, etc.; sin embargo existen otros atributos que no siempre son tomados en cuenta por los consumidores pero que en la mayoria de los casos inconscientemente acaban teniendo un impacto igual o mayor en sus preferencias. Estos atributos son los relacionados al servicio.
Existe un restaurant al que frecuentemente voy a comer y del cual soy asiduo visitante, la fachada no dice mucho del lugar y el verlo no haria pensar que tuviese nada de especial sin embargo la mayoria de sus comensales guardamos fidelidad religiosa a la hora de la comida para darnos cita en el referido sitio.
Efectivamente la comida además de sabrosa es limpia, la iluminación es adecuada y su ventilación permite que en el lugar la temperatura sea agradable, pero hay un punto en especial que al menos en mi caso particular es el determinante para ir ahí: el servicio.
El personal que atiende se esmera en la atención al cliente, las cocineras preparan la comida con rapidez y tienen el buen gusto de acomodar los platillos de manera atractiva, los meseros sonríen al atender y suelen recordar detalles acerca de los gustos particulares de cada cliente, la encargada del lugar pregunta que tal estuvo la comida, en fin, todos estos detalles colaboran a elevar la percepcion del nivel de servicio haciendo que la satisfaccion del cliente se eleve y esto, estimado lector (a) se llama calidad total, por otro lado, la calidad siempre es justo reconocerla.
La atencion al detalle, el esmerarse en conocer a sus clientes, la amabilidad, la cortesia, son clave para hacer de su empresa algo especial a los ojos del consumidor de sus productos, es en estos casos donde se puede decir que la calidad en realidad no cuesta mucho.
Existe un restaurant al que frecuentemente voy a comer y del cual soy asiduo visitante, la fachada no dice mucho del lugar y el verlo no haria pensar que tuviese nada de especial sin embargo la mayoria de sus comensales guardamos fidelidad religiosa a la hora de la comida para darnos cita en el referido sitio.
Efectivamente la comida además de sabrosa es limpia, la iluminación es adecuada y su ventilación permite que en el lugar la temperatura sea agradable, pero hay un punto en especial que al menos en mi caso particular es el determinante para ir ahí: el servicio.
El personal que atiende se esmera en la atención al cliente, las cocineras preparan la comida con rapidez y tienen el buen gusto de acomodar los platillos de manera atractiva, los meseros sonríen al atender y suelen recordar detalles acerca de los gustos particulares de cada cliente, la encargada del lugar pregunta que tal estuvo la comida, en fin, todos estos detalles colaboran a elevar la percepcion del nivel de servicio haciendo que la satisfaccion del cliente se eleve y esto, estimado lector (a) se llama calidad total, por otro lado, la calidad siempre es justo reconocerla.
La atencion al detalle, el esmerarse en conocer a sus clientes, la amabilidad, la cortesia, son clave para hacer de su empresa algo especial a los ojos del consumidor de sus productos, es en estos casos donde se puede decir que la calidad en realidad no cuesta mucho.
JAIME CASTRO






